Hace meses en el Canal de Eficiencia Energética hacíamos referencia a un innovador sistema de climatización que funcionada a través de la energía generada gracias a los huesos de las aceitunas. Un combustible curioso como mínimo, que además de respetar el medio ambiente, hasta el momento ha dado muy buenos resultados.
Sin embargo, el hueso de aceituna es uno más de las múltiples fuentes de energía curiosas que hoy en día empiezan a utilizarse. Los biocombustibles cada vez empiezan a ser más habituales, ventajas como el hecho de que no incrementen la emisiones de CO2 al medio ambiente, de tratarse en la mayoría de los casos de fuentes renovables e inagotables o de servir de aprovechamiento de residuos o sustancias desperdiciadas sin necesidad.
Empezando por las frutas, por ejemplo, ¿sabías que el dátil es una de las frutas más cultivadas en Irak? Su exportación ha llegado a alcanzar las 900.000 toneladas anuales y ahora el Gobierno, dentro de su plan de estimulo económico ha decidido utilizarlos como biocombustibles convirtiendo el dátil en etanol, una sustancia química que empieza a generalizarse como sustituto del derivado del petróleo.
En España la fruta también empieza a utilizarse como combustible, como sexto país exportador de naranjas era de esperar que tarde o temprano alguna empresa supiese ver el valor de este cítrico como fuente de energía.
El Grupo García Carrión, dueño, entre otros, de Don Simón, ha creado en sus instalaciones de Villanueva de los Castillejos, en Huelva, una planta de "revalorización de residuos" y que convertirá las sobras resultantes de las naranjas utilizadas para hacer zumo, es decir la piel y la pulpa, en residuos para animales y biocombustibles.
Además de ser una de las frutas más ricas, refrescantes y de contar con sustancias como el licopeno, utilizado para tratar el cáncer de próstata o la L-arginina, un aminoacido con propiedades beneficiosas para reducir la presión sanguínea, ahora el melón también puede ser utilizado como biocombustible.
Según un estudio publicado en la revista científica Biotechnology Biofuels, casi el 20% de las cosechas de melones que se producen cada año se pierde por no ser aptos para salir al mercado. La publicación señala que el zumo fermentado de estos melones sobrantes podría utilizarse para transformarlo en combustible, al igual que el resto de la fruta que se podría utilizar para crear bioetanol.
Además de la fruta, existen otros alimentos que podrían transformarse en combustibles. El Centro Tecnológico Agroalimentario de Lugo (Cetal), ha publicado el "Plan de viabilidad para la recogida, transformación y comercialización del suero de las queserías gallegas", un proyecto consistente en "identificar y seleccionar la tecnología educuada para producir a partir de los lactosueros obtenidos del queso, desde biocombustibles hasta nuevos alimentos".
Una transformación que además seria muy beneficiosa para todas las empresas fabricantes de queso, pues el lactosuero es un producto altamente contaminante, se que produce en cantidades masivas y que obliga a las queserías a tomar medidas de precaución altísimas, así como a enviarlo a plantas de tratamiento especiales.