"No existe responsabilidad a medias: cada uno - a su nivel - es totalmente responsable de sus actos: frente a las personas y frente al accionista", son palabras que Edouard Michelin pronunció seguramente con la mente puesta en los más de 25 mil millones de litros de carburante que se podrían ahorrar o las 54 millones de toneladas que se podrían dejar de emitir, si todos los neumáticos del mundo mejoraran el comportamiento que asocia la menor resistencia con el rodamiento; es decir, si se fabricaran con el objetivo de respetar el medio ambiente.
Por ello, Michelin, como parte de su compromiso de respeto con nuestro planeta, cuenta en su programa con estrategias "verdes" como la fabricación de neumáticos con más vida útil, la posibilidad de ser recauchutados, la reutilización de neumáticos ya usados como fuente de energía o el uso de caucho natural procedente de plantaciones propias de la empresa.
Asimismo, Michelin trabaja cada día en la optimización de sus procesos de fabricación, tratando en todo momento de hacer un mayor control de sus aguas residuales y del consumo energético.
Prácticas, todas ellas, que ha llevado a Michelin crear la iniciativa Challenge Bibendum, formada por empresas del sector del automóvil, organizaciones no gubernamentales y políticos, para promover la movilidad sostenible.