Parece increíble, pero durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las existencias de gasolina estaban agotadas en toda Europa, el ejército optó por utilizar el café para convertir el carbón y las virutas de madera en gas.
Pues bien hoy en día, también se sigue utilizando un "líquido de desayuno" como combustible. La empresa británica Ecotec ha conseguido crear a partir de los residuos del chocolate biodiesel. Y para demostrar que no es otro experimento más, el pasado año dos aventureros del país recorrieron toda Europa y parte de África, cerca de 7.250 km, con el desierto de Sahara incluido, a bordo de un camión que funcionaba con este biocombustible.
El día de Acción de Gracias celebrado en Estados Unidos el cuarto jueves de noviembre de cada año, prácticamente todos los hogares del país norteamericano lo celebran con un banquete familiar en el que el pavo es el plato estrella. Hasta ahora, cientos de toneladas de restos de este animal eran desperdiciadas, sin embargo la empresa Changing Worl Technologies (CWT) ha decidido poner fin a esto, y ha empezado a trabajar en un sistema que, a través de la termodepolimerización, un proceso basado en la exposición a altas temperaturas y presión, convertirá el pavo en combustible ecológico.
Para terminar y dejando ya de un lado a los alimentos, que tan buenos resultados podrían dar a la hora de crear nuevos biocombustibles, merece la pena hablar del estudio realizado por los investigadores de la Comisión de Energía Atómica de Francia (CEA) que han conseguido generar electricidad gracias al sonido de las gotas de lluvia al caer.
Puede resultar increíble, pero el equipo descubrió que en función del ancho de las gotas y al impactar sobre un panel de plástico, el sonido creado podía generar electricidad. De tal modo que si se tratase de una suave llovizna y las gotas tuviesen un milímetro de ancho el impacto generaría 2 µJ, mientras que si fuese un chaparrón y las gotas tuviesen 5 mm de grosor, la energía producida podría llegar a ser hasta 500 veces mayor.