¿Sabías que desde 1960 el Mar Aral ha reducido en un tercio su tamaño y se ha quedado sin su flora y su fauna original, debido al cultivo intensivo del algodón y la inmensa cantidad de plaguicidas que se utilizan para cuidarlo?
El cultivo de algodón recibe en la actualidad al menos el 25% de todos los insecticidas que se suministran al año en el mundo. Una cifra fácil de entender si se tiene en cuenta que una planta de algodón puede llegar a ser rociada con este tipo de sustancias hasta en 40 ocasiones por cada estación.
Si además tenemos en cuenta que es uno de los materiales más utilizados para confeccionar la ropa y que para ello se han de utilizar tintes tóxicos para colorear las telas, el daño que una camiseta, por ejemplo, ha hecho al medio ambiente desde que empezó a cultivarse el algodón hasta que llegó a nosotros, pasando por la fabricación o el transporte hasta la tienda, ha sido muy importante.
Aún queda mucho por andar y sigue siendo complicado encontrar tiendas en las que adquirir prendas realmente ecológicas que hayan recibido un certificado que así lo confirme. Sin embargo, parece que el respeto por el medio ambiente empieza a hacerse un hueco en el mundo de la moda y ya son muchos los diseñadores que lo tienen en cuenta a la hora de presentar sus colecciones.
Armani por ejemplo, utiliza el algodón orgánico en sus líneas de vaqueros y marcas de la talla de Levi's o Gap también han incorporado materiales ecológicos a sus talleres de confección.
Y en nuestro país concretamente, la iniciativa Moda Sin Tóxicos, ha llevado a creadores como Ion Fiz, Antonio Pernas, David Delfín o Agatha Ruiz de la Prada a comprometerse a vender ropa diseñada sin utilizar sustancias tóxicas.