En 1885 John Pemberton, un químico farmacéutico afincado en Atlanta, en el estado de Georgia, trabajando en la búsqueda de un remedio contra el dolor de cabeza y las nauseas, creó un jarabe mezclando hojas de coca con semillas de cola.
Lo que seguramente no sabía Pemberton es que al crear este jarabe había dado con la que quizás sea, la fórmula más famosa de la historia. Frank Robinson, su contable, fue el encargado de darle nombre e imagen al compuesto. Acababa de nacer la Coca Cola.
La bebida popular más famosa de todos los tiempos pronto empezó a tener éxito y no como jarabe, sino como refresco. El empresario Asa Candler supo ver el negocio de la Coca Cola y por el módico precio de 2.300 dólares compró a Pemberton la tan codiciada fórmula,que, al poco tiempo de ponerla en marcha, le convirtió en multimillonario.
De Asa pasó a sus hijos y de sus hijos, en 1919, a Woodruff Syndicate, un consorcio de bancos liderado por Ernest Woodruff. Fue así como nació The Coca Cola Company, una multinacional que opera en más de 200 países del mundo, con beneficios anuales extraordinarios.
Con eslóganes tan positivos y vitales como "Todo va mejor con Coca Cola", "La chispa de la vida" o "Coca Cola da más vida", era de esperar que para la compañía el respeto por planeta y la lucha por su conservación fueran una prioridad.
El nuevo edificio de la compañía inaugurado hace apenas dos meses en Madrid es la mejor muestra de ello. Más de 7.500 metros cuadrados y cuatro plantas que sirve de ejemplo para demostrar que estilo y ahorro energético no están reñidos.