"Hoy, cuando la era industrial llega a su límite y la humanidad vive al borde de la más sorprendente transformación del planeta, llega una tercera ola de cambios en nuestra historia; una revolución que supera lo que cualquiera pueda imaginar".
Son palabras de Alvin Toffler, escritor y futurista estadounidense famoso por sus predicciones sobre la llegada de la era digital, durante la Semana de la ciencia y la innovación celebrada en el año 2008 en México.
Tal y como dice Toffler, el futuro ya es prácticamente una realidad y son pocos los pasos que al mundo y sus ciudades les quedan por dar para entrar de lleno en él. Y para ello, el conocimiento puede ser la clave.
"El futuro de la humanidad está en el conocimiento", bajo este lema nace Biometropolis, un proyecto ideado por el Gobierno del Distrito Federal de México y la Universidad Nacional de México, que pretende hacer realidad este reto.
Una ciudad ubicada al sur de la capital mexicana, que cubrirá un millón de metros cuadrados y que "acogerá, articulará y potenciará una masa crítica de investigadores de alto nivel y que permitirá un avance cuántico en el desarrollo tecnológico a nivel mundial".
En resumen y con pocas palabras, una ciudad del futuro en el que médicos mexicanos de nivel podrán vivir y trabajar con la más alta tecnología y en las condiciones ideales que en un futuro deberían darse en todas las ciudades.